Facultad de concreción horaria en jornada reducida por cuidado de hijo

El trabajador tiene derecho no sólo la reducción de su jornada, sino también el derecho a su concreción horaria , es decir, que constituye facultad del mismo elegir el horario en el que se desarrollará sus servicios dentro de la jornada ordinaria, todo ello con la finalidad de que puedareloj-7 conciliar la vida familiar y laboral y, en definitiva, que quede debidamente atendido el hijo menor, sin que expresamente se haya establecido por el legislador en principio ningún límite en el ejercicio de dicha facultad, si bien; la posibilidad de que se oponga el empresario a la solicitud del trabajador si ha sido prevista al indicarse en el último párrafo del apartado 6 del art. 37 del E.T. que las discrepancias surgidas entre empresario y trabajador sobre la concreción horaria y la determinación de los períodos de disfrute serán resueltos por la jurisdicción competente a través del procedimiento establecido en el art. 138 bis de la LRJS, y en cualquier caso dicha facultad o derecho lógicamente debe ejercitarse conforme a las exigencias derivadas del principio de buena fe que rigen las relaciones jurídicas contractuales (art. 7 del Código Civil), y especialmente la relación jurídica laboral (art. 5 a) y 20.2 del E.T.), de manera que puede concluirse que su ejercicio será abusivo o contrario a tales exigencias derivadas del principio de buena fe, y por lo tanto no podrá ampararse judicialmente, cuando suponga, dadas las circunstancias que concurran en cada caso, un grave perjuicio para la subsistencia de la empresa o afecte gravemente a la producción, o exista la posibilidad de satisfacer el derecho del trabajador en otro horario compatible con el proceso productivo de la empresa.

Es indiscutiblemente, en el caso de no existir colisión entre los intereses de la empresa y el trabajador es a éste a quien debe corresponder la elección del horario laboral que le permita el atendimiento y custodia del menor a su cuidado, porque él es el titular del derecho a la reducción de jornada que el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores otorga. Nada permite que tal facultad se desplace al empresario por el solo hecho de que surja colisión o se suscite enfrentamiento entre los intereses de uno y otros, de tal modo que si bien no se puede ignorar que el ejercicio de tal derecho por el trabajador, en cuanto que lo es y forma parte de la empresa demandada, puede friccionar y hasta colisionar con los derechos del empleador y principalmente con los que sobre la ordenación del trabajo le confiere el E.T., tal colisión ha de solventarse en el sentido de que, en principio, la elección corresponde al trabajador sin que entre en juego la facultad empresarial de dirección y organización, aunque indudablemente el ejercicio de aquel derecho del trabajador ha de estar regido por los principios de buena fe, sin hacer ilusorio, arbitrario, incómodo o imposible el del empresario a organizar su trabajo.

Cuando la solicitud de reducción de jomada se realice fuera de los parámetros de la “jornada ordinaria realizada”, se que tienen que efectuar un análisis ponderado de las circunstancias concurrentes (necesidades familiares y dificultades empresariales que la elección de la trabajadora pudiera ocasionar en el funcionamiento regular de la empresa) y, sobre todo, debe atender a la trascendencia que la concreta petición de reducción de jornada.

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